La Orquesta Sinfónica de Mujeres sonó con fuerza en Costa Rica.

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PROYECTOS MULTINACIONALES | GÉNERO E IGUALDAD

Costa Rica acoge la primera Orquesta Sinfónica de Mujeres de Iberorquestas Juveniles

Setenta músicas de Costa Rica, Brasil, Chile, El Salvador y Panamá se reunieron del 4 al 7 de marzo en San José para un proyecto histórico de cooperación iberoamericana dedicado a la igualdad de oportunidades en la música.

Del 4 al 7 de marzo de 2025, Costa Rica fue escenario de un proyecto sin precedentes en el marco del Programa Iberorquestas Juveniles: la primera Orquesta Sinfónica de Mujeres del Programa, una iniciativa que reunió a setenta músicas —intérpretes y directoras— procedentes de cinco países iberoamericanos: Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador y Panamá. La actividad, liderada por Costa Rica con el impulso del Sistema Nacional de Educación Musical, el SINEM, culminó el 7 de marzo con un concierto en el Teatro Nacional de Costa Rica, uno de los recintos más emblemáticos de la región.

Un proyecto que defiende la igualdad de oportunidades

Para el Programa Iberorquestas Juveniles, la igualdad de género no es un principio declarativo: es un compromiso que se traduce en acciones concretas. La Orquesta Sinfónica de Mujeres es la expresión más clara de ese compromiso. En el mundo de las orquestas juveniles —como en la música clásica profesional en general—, las mujeres han sido históricamente subrepresentadas en determinados instrumentos, en los atriles de dirección y en los espacios de reconocimiento. Este proyecto viene a cuestionar esa realidad y a afirmar, con hechos, que el talento no tiene género.

Al reunir en un mismo escenario a jóvenes intérpretes, compositoras y directoras de cinco países, el Programa reafirma que las orquestas juveniles iberoamericanas deben ser espacios de igualdad real de oportunidades, donde las jóvenes puedan desarrollar su carrera musical con pleno protagonismo. El mensaje es claro: las mujeres no son invitadas en nuestras agrupaciones. Son protagonistas.

Cuatro días de trabajo intensivo y cooperación iberoamericana

La actividad arrancó el 4 de marzo con un campamento orquestal en el campus del INCAE Business School, en La Garita de Alajuela. Durante tres días de trabajo intensivo, las participantes compartieron ensayos, clases magistrales y talleres orientados tanto al desarrollo interpretativo como al liderazgo artístico. El ambiente de colaboración y sororidad que se generó entre músicas de cinco países distintos fue, en sí mismo, uno de los grandes logros del proyecto.

Entre las directoras que condujeron la orquesta destacó la maestra chilena Ninoska Medel Soazo, directora titular de la Orquesta Filarmónica de Coquimbo y fundadora de la Orquesta y Coro de Mujeres de Chile —un proyecto pionero en la visibilización de las mujeres en la música—, quien participó en calidad de invitada del Programa. Su presencia fue un referente inspirador para todas las participantes.

Un repertorio dedicado íntegramente a compositoras

El programa musical fue una apuesta decidida por visibilizar el legado y la creación de las mujeres en la música orquestal. Las setenta intérpretes ejecutaron obras de compositoras como Fanny Mendelssohn-Hensel y Louise Farrenc —dos grandes figuras del Romanticismo cuya obra fue durante mucho tiempo relegada a un segundo plano—, junto a compositoras contemporáneas como la chilena Valeria Valle, impulsora del colectivo Resonancia Femenina y ganadora del Classical Next Innovation Award 2019; Katherine Bachmann y Rocío Sanz (Chile); y la mexicana Nubia Jaime-Donjuan.

El concierto del Teatro Nacional incluyó además tres estrenos de compositoras costarricenses: Verás la luz de Mariana Cruz Bonilla; Recuerdos de Ana Solano Villalobos; y La Chicha de Roxana Borges Rojas, dirigida por la propia compositora. Tres estrenos que subrayan el compromiso del Programa con la creación musical femenina actual en la región.

La cooperación iberoamericana como herramienta de transformación

La Orquesta Sinfónica de Mujeres fue posible gracias a la cooperación iberoamericana que articula el Programa Iberorquestas Juveniles, con el apoyo de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y la Cooperación Española. El SINEM, como institución que representa a Costa Rica ante el Programa (en la persona de su REPPI, Jan Thalmann), fue el responsable del éxito de la actividad. 

Este proyecto demuestra que los programas de cooperación cultural pueden —y deben— ser instrumentos activos de transformación social. Al poner en el centro la igualdad de género y el protagonismo de las jóvenes músicas iberoamericanas, Iberorquestas Juveniles reafirma su vocación de construir una región más justa, más igualitaria y más rica culturalmente.